4 razones por las cuales perdonar es algo importante para tu vida

La primera razón es que disculpar te da paz y al unísono empoderamiento. Disculpar es un enorme acto de amor. Es un acto de amor muy, muy grande, mas cara ti. Es un acto de amor propio. Pues disculpar no quiere decir que vas a justificar lo que sucedió o bien de que lo vas a disculpar, o bien que vas a decir: “No bueno, sí, estuvo bien”. Nada de eso. Lo que haces cuando excusas es que sueltas eso, lo dejas ir, lo liberas, para que ya no pueda proseguir haciéndote daño.

pidiendo perdon

Cuando excusas dejas de percibirte como la víctima de una persona o bien de una circunstancia. La víctima de lo que te hicieron tus progenitores cuando eras chiquito, de tu expareja, de tu jefe, o bien de cualquier otra cosa. Cuando disculpas sinceramente total reanudas por completo el control de lo que va a suceder a partir de ahora. Tú no disculpas a esa persona a fin de que esa persona te perdone a ti, a fin de que cambie su forma de actuar, o bien a fin de que alguna situación particularmente cambie. Tú excusas por ti, por tu salud, por tu paz mental y por tu bienestar. Con lo que llegó el instante de dejar lo que pasó atrás y concentrarte en el ahora, que es el único instante desde el que verdaderamente puedes convertir tu vida y lo que sucederá.

La segunda razón es que el perdón suprime bloqueos energéticos que te impiden evolucionar. Como afirmaba Wayne Dyer, el creador del libro Tus zonas equivocadas, atraemos lo que somos, no lo que deseamos. Si no consigues disculpar y aún estás cultivando en ti todas y cada una esas emociones negativas como resquemor, saña, tristeza, o bien cualquier, cualquier emoción negativa, vas a vibrar en esa frecuencia energética y vas a atraer precisamente más de eso. Una pregunta que recibo con mucha frecuencia es: ¿Por qué razón si me concentro en las cosas que deseo manifestar no me salen? ¿Por qué razón no puedo manifestar lo que deseo?

Habitualmente el inconveniente es el próximo. El contenido sensible de nuestro corazón es nuestro punto primordial de atracción. Si sostenemos ese espacio bloqueado con emociones negativas, no podremos conectarnos con la energía de amor, la energía de la creación que es precisa a fin de que se pueda dar toda manifestación positiva. Si hay un área de tu vida por servirnos de un ejemplo que no has podido disculpar, una relación pasada que acabó mal y no has podido disculpar a la otra persona. O bien hasta a ti, que asimismo debemos disculparnos a nosotros mismos, lo más probable es que no puedas manifestar las cosas que quieres en esa área de tu vida por el hecho de que tienes un bloqueo energético.

Debes disculpar completa y francamente lo que sucedió a fin de que esa experiencia negativa deje de ser un punto de atracción. Cuando disculpas, activas un mecanismo de liberación total. Limpias esa corriente sensible que te tenía atascado y verás que al hacerlo, podrás materializar cualquier cosa que desees. Vas a suprimir todos esos bloqueos. La tercera razón es que el perdón nos libera de las energías perjudiciales.

Cuando pasamos un buen tiempo con una emoción negativa que persiste o bien algún resquemor o bien algo del pasado que no conseguimos soltar, eso se sostiene en nuestro cuerpo físico y en nuestro cuerpo sensible y se puede enquistar produciendo trabas, malestar y dolor, no únicamente a nivel energético y a nivel sensible, sino más bien asimismo a nivel físico. En verdad muchas de nuestras enfermedades proceden justamente de experiencias y emociones negativas como rencor, temor y resquemor a las que proseguimos aferrados de alguna forma y precisamos soltar a través del perdón.

Ocasionalmente esas emociones negativas acaban transformándose a nivel sensible en irritabilidad, falta de confianza, estados anímicos perturbados, mas físicamente podemos probar dolores crónicos, inconvenientes de tensión, complejidad para dormir y enfermedades crónicas que pueden ser una real amenaza para nuestra salud. Y es acá donde de nuevo entra el increíble poder del perdón: pues nos deja soltar todo lo que nos daña en los niveles diferentes energéticos, tanto de nuestro cuerpo físico como sensible.

La cuarta razón. El perdón eleva tu estado de conciencia. Si empleamos un electroencefalograma para saber qué sucede con nuestro cerebro, encontraremos que nuestra psique emite diferentes géneros de onda en dependencia del estado de consciencia en el que estemos: si estamos lúcidos, si estamos dormidos, si estamos efectuando un género de actividad, etcétera Entre todos estos estados, las ondas alfa aparecen cuando cobijamos los sentimientos más elevados de la experiencia humana, como son la inventiva, el amor, la compasión, la empatía, el altruismo, la imaginación, y cualquiera que se le parezca. En cierta manera estas ondas alfa representan el estado de bienestar mayor que podemos lograr, no únicamente pues nos hacen sentir muy bien, mejor que jamás, sino más bien pues además de esto nos dejan desarrollar un estado de consciencia superior que nos libera de las ataduras [convencionales] de nuestra experiencia común y corriente. ¿A qué viene todo esto?

Bueno, a lo largo de una experiencia efectuada por el programa de los “40 años de Zen”, unos participantes efectuaron diferentes géneros de meditación mientras que un equipo de alta tecnología iba monitoreando los cambios que ocurrían en sus cerebros. Para sorpresa de todos, adivinen qué, la meditación del perdón dio los resultados más sorprendentes. En tanto que los participantes hacían los ejercicios de perdón, verdaderamente conseguían disculpar, sus ondas alfa alcanzaban los picos más potentes de todos, y experimentaron unas sensaciones poderosísimas de paz y espiritualidad. La lección que nos deja este descubrimiento es muy clara: el perdón tiene el poder de liberar todas y cada una de las ataduras de nuestro corazón en el sentido más extenso. En el momento en que hemos soltado el peso de todas y cada una esas emociones negativas, entramos en un estado de consciencia que nos deja ver mucho alén de nuestras cárceles ilusorias.

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